Texto: Lizzette Mendoza.
En cada edición Vida y Estilo Oaxaca, busca innovar y mejorar su calidad, en esta ocasión, les presentamos la nueva sección “OAXACA ANTIGUA”. Esperamos sea de su agrado, para seguir siendo la revista de su preferencia.

1.- Considerada como una de las ciudades más ricas del país, debido al amplio patrimonio cultural con el que cuenta, la capital oaxaqueña, ha sufrido severos cambios en su conformación, los cuales no sólo han marcado su desarrollo sino también el modo de vida de sus habitantes.
2.- La ciudad de Oaxaca fue fundada por los guerreros del emperador azteca Ahuizotl en el año de 1486, hasta la obtención del título de “Muy noble y leal ciudad” en 1532, por cédula real del rey Carlos V de España, pasó a llamarse «Villa de Antequera”.
3.- Para el cronista Rubén Vasconcelos Beltrán, hasta 1950 la ciudad mantuvo sus límites naturales, los ríos Atoyac y Jalatlaco. Posteriormente comenzó la edificación de construcciones que rompieron con su estructura inicial.

4.- Para que Oaxaca de Juárez llegará a ser la ciudad que conocemosactualmente, tuvo que sortear un capítulo difícil en su historia, el terremoto de 7.8 grados, ocurrido el 14 de enero de 1931.
5.- Además de las pérdidas materiales, la tragedia también causó hambruna, cólera, miseria y la migración de muchos oaxaqueños a otros estados, pero principalmente al Distrito Federal.
6.- El complejo arquitectónico que conforman la Plaza de la Danza, el atrio y el templo de la Virgen de la Soledad, el Jardín Sócrates, el ex convento de las monjas Recoletas Agustinas y la iglesia de San José, marcan un cambio determinante para construir la ciudad que tenemos.
6.- A 483 años de obtener el título de ciudad, el cronista Rúben Vasconcelos Beltrán, calificó a la capital oaxaqueña como un sitio noble que merece que sus habitantes no la olviden, y que necesita de la voluntad, el interés y el respeto de quienes aquí viven, trabajan y vacacionan.
7.- La capital oaxaqueña, considerada por la Unesco como patrimonio cultural de la humanidad, es una ciudad digna, bella y majestuosa, un lugar que posee su propia historia para vivirla y contarla.