La psicología día a día
Por: Alicia Ballesteros
Qué tristeza y frustración me produce la situación que vivimos en México en general y en Oaxaca en particular. Nuestros gobernantes provocan vergüenza, se ríen y delinquen en nuestra cara y lo único que hacemos es quejarnos amargamente desde nuestra zona de confort, aunque de confort ya no tenga nada; nos quejamos en las tertulias de sobremesa, en la redes sociales y en cualquier reunión que se preste, pero repito, siempre desde nuestra zona de confort, ya que en las pocas manifestaciones que se han convocado para quejarnos, lamentablemente solo vamos unos cuantos, y luego está la gente que llega y se va con la trillada frase de “es que no vamos a lograr nada”.
Y por supuesto que no vamos a lograr nada con esa mentalidad, esa desesperanza aprendida también llamada conformismo, que está ya tatuada en los mexicanos de hoy. Se me viene a la mente el cuento de un león fuerte y vigoroso que fue atrapado en la selva y encerrado en una jaula, el cual luchaba por salir en cuanto abrían su jaula;lo intentó por largo tiempo pero sin lograrlo, hasta que un día se rindió, entonces ya no fue necesario ni cerrar la puerta de la jaula, porque el leónya no deseaba salir, se “resignó a vivir la vida que le tocó vivir” e hizo de su jaula, su zona de confort.

¿Somos así realmente los mexicanos? Pues al parecer sí, dejamos que nos pisoteen los que tienen el poder, sean del color que sea, pero tienen el poder, el poder que les hemos otorgado nosotros mismos, claro está. ¿Y saben por qué? Por una parte porque somos un pueblo corrupto, duele y suena muy feo, lo sé, pero lo somos, porque si al hacer una gestión nos encontramos a un amigo, familiar o conocido, corremos hacia ellos para que nos ”agilice” el trámite, o si encontramos la forma de “evitar o evadir una responsabilidad”, lo hacemos, y además nos vanagloriamos diciendo “es que esla astucia del mexicano” pero ¡por favor, llamémosle a las cosas por su nombre! ¿No será que esta astucia se nos ha ido de las manos? .

Y otra de las razones es porque siempre nos queda la esperanza de que nos caiga un huesito en el próximo gobierno y entonces sí, a gozar de nuestra nueva zona de confort.Y nonos olvidemos del egoísmo y envidia, marcas registradas del oaxaqueño, ¡cómo!¿Trabajar en equipo para el bien común? Nombre no!Ah y finalmente la amabilidad que tanto nos caracterizaba y presumíamos, ¿en dónde quedó?Si sale uno a la calle a luchar como en la mismísima selva automovilística, donde predomina la ley del más fuerte, del más atascado. Y así queridos lectores, con esa actitud y mentalidad, no podemos pedir justicia, ni desarrollo, ni derechos, ni respeto, así mejor nos quedamos en nuestra zona de confort.

