Por Héctor Gamboa
…UN PUENTE DEL TEMOR AL AMOR
Tu pareja se va, pero no se lleva tu capacidad de amar.
Edmundo Velasco
… Aun podía ver los rostros de mis colegas llenos de asombro y de sorpresa, mientras el frio de esa mañana de verano y la extenuante lucidez del firmamento, anunciaban un día muy prometedor y de mucho aprendizaje. Iniciábamos el tercer día de esa aventura tan esperada, envueltos en la magia del corazón de Mendoza al pie de los Alpes.
La noche anterior habíamos estado reflexionando, disertando y alucinando acerca de la importancia de los duelos, acerca de la importancia de mirar a tras desde una actitud amorosa, desde una autentica actitud de agradecimiento; desde la capacidad de soltar y dejar ir lo que algún día fue y que ahora ya no es.
Partir de la tesis de que “es importarte estar de acuerdo en que no estamos de acuerdo” parecía al principio solo un juego de palabras que nos ocupaba después de una jornada de entrenamiento en ese exilio autoimpuesto en esa bella ciudad argentina, en donde inmersos en las profundidades de la psicología transpersonal, visualizábamos nuevas perspectivas ante la inminente separación de dos personas que en su momento se relacionaron y que ahora han decidido ya no estar juntos.
Ha sido muy recurrente en los últimos meses la atención terapéutica a parejas; relaciones a veces abrumadas por ese vacío que queda después del enamoramiento, sorprendiéndose de la persona real que estaba detrás de ese disfraz; relaciones frustradas porque partieron de la perspectiva “de lo ideal” y no “de lo posible”, en fin, relaciones que en el fondo siempre vivieron una codependencia y no el amor autentico.
Sin duda alguna el reto al que se enfrentan es desafiante, por un lado, un proceso evolutivo que se basa en concebirse como dos individuos autodependientes, dejando a un lado el mito de la “media naranja” y con ello, dejar de sobredimensionar en la otra persona lo que son sus propias carencias.
Empezar a construir una cultura de comunicación asertiva que se fundamente básicamente en que todas las conductas están respaldadas por una o más intenciones positivas y que finalmente, todas las personas toman la mejor opción de conducta que tienen en el momento. Asumir estos principios elementales del comportamiento humano, es la pauta para un reencuentro autentico, sano y amoroso.
Por otra parte, ese proceso evolutivo también puede concluir en la posibilidad de “darse cuenta” que no necesariamente tienen que (operador modal conscientemente expreso) seguir juntos y desde la plataforma del amor, permitirse una relación afable, respetuosa y constructiva.
Cuando digo, desde la plataforma del amor, me refiero precisamente a estas sabias palabras
“Te quise mucho. Todo lo que di, lo di con ganas.
Tu me diste muchísimo y lo honro.
Por aquello que entre nosotros resultó mal,
yo asumo mi parte y te dejo la tuya. Y ahora te dejo en paz…”
Hellinger
Partir desde la plataforma del Amor, significa plantearte estas tres preguntas:
Para qué pasa esto que está sucediendo ahora en mi vida?
Qué aprendo con esto que pasa?
¿Cómo soy mejor persona con esto que sucede?
Invariablemente las respuestas a estas interrogantes te alejaran automáticamente de la plataforma del Temor, es decir, de la escasez, de las reacciones y del ego; de la queja, de la condena, del reclamo y de la crítica; permitiéndote un acercamiento con la abundancia, las respuestas asertivas hacia tu entorno y tu naturaleza transpersonal (espiritual). Entonces asumirás que el dolor puede ser un poderoso propulsor hacia tu Libertad Personal.
Héctor Gamboa


