Barrios de historia y tradición

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Por: Lizette Mendoza Alavez

Caminar por las calles de esta ciudad vigilada por la mirada tenaz de Benito Juárez García, que desde el Cerro del Fortín se convierte en testigo cotidiano de la transformación que la ciudad va adquiriendo con el paso del tiempo.

Fueron 7 barrios en los que la ahora capital oaxaqueña se dividía, y que estaban diferenciados por el tipo de actividad económica que realizaban: Los curtidores y hortelanos, aunque actualmente de estos barrios solo queda el recuerdo, en la memoria de quienes caminaron sus calles o han tenido la oportunidad de ser partícipes de la tradición, actualmente es posible identificarlos por los templos católicos que formaban parte de ellos y que aún siguen en pie.

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Barrio de Jalatlaco
Su población original fue de origen nahua, quizás llegaron en 1521. En la época novohispana se confinó a los esclavos mulatos y negros, que habían comprado su libertad. Separado de Antequera por el río que lleva su nombre, sus habitantes desarrollaron habilidades artesanales que le dieron fama: curtidores, la cantería, es decir, la extracción y tallado de piedras de las canteras de Ixcotel cuya textura y color dan la personalidad de nuestra Verde Antequera. En 1970 el río Jalatlaco se entubó y sobre él se construyó la Calzada de la República, la cual está adornada con una galería de personajes de la Reforma.

Barrio de Xochimilco
Fundado por los mexicas provenientes del altiplano central, enviados por Ahuízotl en el siglo XV. Asentado en un territorio que se extiende por la pendiente oriental del cerro del Fortín al norte de la ciudad; en la época novohispana empezó a desarrollar el oficio que hoy la distingue: el uso de telares movidos por las manos mágicas de los lugareños. La cruz de piedra y los arcos, son los sitios más representativos.

Barrio del Carmen Alto
Esta parte de la ciudad, se fundó en la ermita de la Santa Vera Cruz en el siglo XVI. El solar fue concedido a los frailes carmelitas quienes levantaron un templo dedicado a la Virgen del Carmen, sobre lo que se piensa fue un teocali mesoamericano, en el que se veneraba a la Diosa del Maíz Centeoltcíhuatl.
Don Benito Juárez vivió su época de estudiante (1818-1828) en el Carmen Alto, en la casa de su padrino el sacerdote Salanueva fue quien le enseñó el oficio de encuadernador. Hoy es museo y se ubica en el No. 609 de García Vigil; a un costado la casona que por años fungió como el Taller de Gráfica del maestro Juan Alcázar, alumno fundador del Taller de Artes Plásticas Rufino Tamayo e impulsor del Museo de los Pintores Oaxaqueños. En la calle de Cosijopií No. 215 nació en 1899 el gran pintor Rufino Tamayo, quien en su niñez, formó parte del coro de la iglesia del Carmen Alto.

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Barrio de Trinidad de las Huertas
Se considera a este barrio como la cuna de la Noche de Rábanos, fiesta que tiene sus orígenes en 1897. Prácticamente desde la fundación de la ciudad se destinaron los terrenos ubicados en el sur como huertos. Este barrio comparte con la Defensa y Consolación la vocación agricultora y lo humilde de sus pobladores originales, sin embargo, el crecimiento de la ciudad extinguió sus huertas.

Barrio de la Soledad
Se localiza en el ex convento de las Monjas Agustinas que sirvió a la Soledad y es hoy el Palacio Municipal, desde donde el cabildo ordena la vida de Oaxaca de Juárez. Para 1959, un grupo de vecindades dejó su lugar a la actual Plaza de la Danza. También la conforman el templo de la Soledad, espacio sagrado que guarda en su interior la hermosa imagen de la Virgen de la Soledad, patrona de esta ciudad, en antaño fue la ermita de San Sebastián pero ahora comparte el conjunto con el templo de San José y su ex convento, antiguo claustro para la hijas de españoles y criollos de Antequera.

Barrio de la China
Hogar de los artesanos y comerciantes, fue sede de numerosas actividades comerciales y artesanales de la Oaxaca de inicios del siglo pasado; pero, sobre todo, ha sido la cuna de tradiciones de la ciudad, como lo son las emblemáticas Chinas Oaxaqueñas, que en sus vistosos trajes encierran años de historia y los orígenes del propio cónclave.
El barrio ha cambiado mucho desde aquella primera mitad del siglo XX, cuando sus calles eran de terracería.

Barrio de Consolación
En antaño, en este barrio sus habitantes se desempeñaban en la horticultura, floricultura, carnicería y orfebrería. Con el paso de los años, poco a poco fueron desapareciendo sus pequeñas hortalizas como consecuencia de que sus pozos se fueron agotando y el barrio se urbanizaba.
La devoción de los lugareños se inclina hacia el Dulce Nombre de Jesús y la Virgen de la Consolación.

 

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Lizette Mendoza Alavez
Lic. En Ciencias y Técnicas de la Comunicación
Periodista
Enamorada de Oaxaca, sus tradiciones costumbres y su gastronomía.
@lizet_hmendoza
Instagram: lis_hmendoza

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