Fotografía: Elías López
Vestuario y accesorios: Lilia Vargas
Por: Ariadna Martínez
Este tema me lo han sugerido y con mucha razón. De que ha ocasionado miles de peleas, lo ha sido. Divorcios, posiblemente. Pero de que es una causa para la incomunicación, lo es. La influencia de la tecnología en nuestras vidas.
Bendita tecnología. Maldita tecnología.
Hoy es una escena cotidiana: vas a un desayuno, comida, cena o evento, y tooodo mundo está prendido a su celular. Casi casi, te mandan un mensaje para decirte que les pases la sal. En ocasiones es molesto cuando lo hacen de manera continua y sin hacer caso a los que estamos al lado. O sea…
¿para que salen si van a estar inmersos en su celular?
Tengo una amiga que siempre que salimos, casi casi tengo que decomisarle uno de los dos o tres celulares que lleva consigo; ya le hemos dicho que no lo haga porque no es agradable para los que estamos compartiendo. Pero sigue con esa modalidad. Lo adecuado sería establecer parámetros o reglas con los amigos y familia al respecto.
En mi casa, hay una regla establecida, que es: nada de celular en la mesa, y funciona muy bien porque así tenemos oportunidad de platicar y ponernos al corriente de lo que estamos haciendo.
Ahora, están los malos hábitos de ocupar la tecnología para hacerla de espías, o en algunos casos evidentes, de policías chinos, dirían unos amigos. Y no me digan que no lo han hecho, porque todos hemos “stalkeado” o hurgado en la vida de los demás en sus redes sociales, principalmente si es de alguien que te interesa. Cuando se hace al esposo, esposa, novio, novia u lo que sea, me parece que es además de perder el tiempo, mostrar inseguridad hacia su pareja. Eso de meterse hasta a revisar sus mensajes directos, no es bonito, tanto del que lo hace, como del que lo permite.

Como es lo mismo, revisar el celular de la pareja. Recuerden que el que busca encuentra. Creo que debería existir una penalidad por dicha acción. Una amiga me contó que justo así lo hizo, y efectivamente, encontró lo que buscaba, un mensaje cariñoso de su novio a una “amiga”, con la consabida justificación de: es que un amigo me lo pidió prestado para mandar un texto. Ajá. Seguramente así fue. Así que por el bien de su relación, decidió que iban a respetar sus celulares y nada de andarlo robando, meterse al baño y checar todo lo que tenían. Y santa paz. Todo quedaba en la conciencia individual.
No cabe duda que los teléfonos inteligentes, las tabletas y todos los demás gadgets, han venido a evolucionar nuestro mundo, tanto que a veces nos olvidamos de la convivencia y de la plática con la pareja, amigos, hijos y familia. Por eso digo que incluso, puede causar hasta separaciones.
Es innegable que al menos nuestro celular es hoy en día, una extensión de nosotros, y no podemos vivir sin él, pero, debemos tratar de establecer reglas al respecto, con mi familia ya la tengo; con mis amigas, pensaremos en poner una sanción o castigo al que haga uso frecuente del celular, quizá así lo dejen un ratito en paz.
Con los novios, esposos u lo que sea, debería quedar estrictamente prohibido checar su espacio tecnológico, yo realmente, aprendí…. Y no lo vuelvo a hacer.
A menos que sea necesario…
