DEPRESION Y OBESIDAD

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 Salud & nutrición

 Frecuentemente nos encontramos en consulta pacientes que padecen obesidad y a su vez presentan síntomas depresivos, la insatisfacción con su imagen corporal y la sensación de fracaso en el control de su peso y su relación con la comida les lleva a una espiral que, según investigaciones recientes, se retroalimenta.

La depresión puede conducir a la obesidad a través de un aumento del apetito, de los patrones de sueño o de la falta de actividad física. Y la obesidad puede llevar a la depresión debido a variables como el estigma del peso, la falta de autoestima y la movilidad reducida.

Por su parte, las personas deprimidas sufren ansiedad, lo que a menudo causa un trastorno por atracón que se traduce en una necesidad imperiosa de comer hasta que el cuerpo no puede más. De hecho, está comprobado que algunas personas pueden ingerir más de 5.000 calorías en un atracón. Cuando ocurre esto las personas lo que buscan es sentirse saciadas, por lo que comen muchos hidratos de carbono, dándose en algunos casos una auténtica adicción a la comida con el fin de calmar la ansiedad, pudiendo derivar en obesidad.

La depresión puede causar y ser resultado del estrés, el cual, a su vez, puede causar un cambio en sus hábitos alimenticios y actividades. Muchas personas con problemas para recuperarse de eventos repentinos o emocionalmente agotadores (por ejemplo, la pérdida de un amigo cercano o de un miembro de la familia, dificultades en sus relaciones, perder el trabajo o enfrentar un problema médico serio) comienzan, sin darse cuenta, a comer demasiado de las comidas equivocadas o a abandonar el ejercicio. En poco tiempo, esto se transforma en un hábito que es difícil cambiar.

Es importante hacer una buena detección tanto de la obesidad y de la depresión, los profesionales de la salud contamos con herramientas para detectar cada una de ellas, así como poder iniciar tratamiento personalizado, es importante detectara tiempo. Pero lo más importante, es contar con el apoyo del entorno familiar, hacer cambios en la alimentación de toda la familia para poder apoyar al paciente que lo necesita.

CREA HABITOS SALUDABLES

Si crees que estas subiendo de peso y no te queda la ropa habitual inicia con estos cambios:

  • Mantenga los alimentos saludables a la vista. Mantenga un tazón de fruta en el aparador y verduras previamente picadas en el refrigerador. Cuando sienta hambre, tendrá a la mano un refrigerio saludable.
  • Reduzca la tentación. Si sabe que no puede controlarse con las galletas, mantenga éstas y otros alimentos que arruinan la dieta fuera del alcance, o incluso mejor, fuera de la casa.
  • Siempre coma de los platos. Comer directamente de un recipiente o de una bolsa promueve el consumo excesivo de alimentos.
  • Utilice platos más pequeños. Si usted empieza una comida con menos alimento frente a usted, probablemente comerá menos cuando termine.
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