Salud&Nutrición
POR: Dr. Ismael Rodríguez Gallardo
Existe una relación entre nuestra alimentación, la masa grasa y la gravedad de nuestros síntomas si enfermamos por culpa del SARS-CoV-2. Determinados alimentos y estilos de vida pueden ayudarnos a superarlo del todo.
La dieta para los enfermos con covid-19 tiene como objetivo evitar la pérdida de masa corporal magra y mejorar la función pulmonar.
Una vez diagnosticada la enfermedad, los pacientes deben aprender a convivir con ella y realicen pequeños ajustes en su alimentación que pueden ayudar a mejorar su calidad de vida.
La covid-19 infecta el tracto respiratorio y la falta de un tejido muscular adecuado puede generar más inflamación. Los enfermos con covid-19, dependiendo de su situación y gravedad, tienen necesidades de alimentación específicas: es recomendable disminuir la ingesta de hidratos de carbono, como son las harinas refinadas, el azúcar, los cereales refinados, los dulces y la bollería en general.

Un consumo elevado de ellos favorece la creación de CO2, pudiendo perjudicar la sintomatología asociada. Dado que las grasas son el macronutriente con más energía, su consumo resulta adecuado para las personas que necesitan incrementar su ingesta energética, como es el caso de quienes padecen enfermedades pulmonares. Facilitan una reducción del cociente respiratorio, lo que permite disminuir la cantidad de CO2 que el sistema respiratorio debe eliminar. Por ello, el consumo de frutos secos, aceite de oliva virgen extra, aguacate, lácteos de calidad, pescados azules y mariscos es importante. Estudios han demostrado que ingestas proteicas adecuadas son: las carnes, pescados, huevos y proteínas vegetales en general deben estar presentes en la alimentación. Sin embargo, el exceso de proteínas también puede aumentar la producción de CO2 y reducir el suministro de oxígeno en los pulmones. Por tanto, la dieta para los enfermos con covid-19 tiene como objetivo evitar la pérdida de masa corporal magra, mejorar la función pulmonar y, en definitiva, la calidad de vida. Es crucial que estos pacientes incrementen el consumo de frutas, verduras y hortalizas por su riqueza en vitaminas, minerales, fibra y antioxidantes, por su papel frente al estrés oxidativo ocasionado por la enfermedad. Incluir, igualmente, fuentes de proteína de calidad para mantener la masa muscular. En caso de falta de apetito o pérdida de peso, se puede aumentar el contenido proteico de las comidas añadiendo huevo, taquitos de jamón o queso a purés, cremas de verduras, ensaladas y/o sopas. Enriquecer los platos con aceite de oliva en crudo o frutos secos o consumir batidos caseros elaborados con frutas, yogur, leche y proteína en polvo. También se pueden dar casos de náuseas o diarreas, por lo que tomar los alimentos a temperatura ambiente o fríos, disminuir las grasas y frituras, así como separar los líquidos de las comidas (bebiendo entre comidas), aliviarán estas situaciones. Los enfermos por covid-19 ingresados pueden sufrir desnutrición, por lo que una dieta con alta densidad de nutrientes junto con fórmulas hipercalóricas e hiperproteicas puede ser una opción adecuada para ellos. Finalmente, en ningún caso la alimentación por sí misma evita o cura la infección por el nuevo coronavirus. Sin embargo, llevar un patrón de alimentación saludable, variado y equilibrado, pueda acercar al paciente por covid-19 a un estado nutricional adecuado, disminuir el riesgo de desnutrición y mejorar los mecanismos de defensa del organismo, con efecto positivo para su recuperación.