Opinión
Por: Dulce María Méndez García
Según la mitología, Lilith fue creada a partir del barro, surgió de la misma naturaleza que Adán y no de su costilla. Por lo cual, ella se negó a estar por debajo de Adán, ya que si ambos habían sido creados de la misma arcilla de la tierra, no había razón para que su destino fuera subsumido. Lilith al no estar dispuesta a aceptar un papel inferior al hombre huyó del Edén. Esto dio paso a la creación de la dócil Eva, a partir de la costilla de Adán. Valentía y sumisión podrían ser los rasgos atribuidos a las dos Mujeres de Adán, quienes un día coincidieron y se identificaron mutuamente, creando entre ellas la primera relación de sororidad. De Lilith a Eva la humanidad se ha debatido entre la resistencia feminista y la opresión masculina, con diferencia de intensidades, conforme a las sociedades, a su tradición y origen. En algunas partes la dominación hombre-mujer es vista como algo natural, desde la autoridad patriarcal y la del hermano que prevalece en la familia. Persisten Mujeres Marginadas, Maltratadas, Malvistas. Ni Platón, en aras de la construcción de una sociedad perfecta, en su “República” logró revertir esta tendencia, ni jefes de Estado, con las mejores intenciones lo han logrado, porque hay que arraigar patrones tradicionales, familiares y relaciones de poder. Reivindicar a la mujer no solo estriba en darle cabida en lo político, no se trata de ufanarse con el registro de más Mujeres en puestos públicos, sino de respetarlas y valorarlas y de fincar un andamiaje jurídico que, en efecto, castigue a quien ose hacerles daño. Pero primero hay que empezar porque la propia mujer se respete. Aún así se ha avanzado, aunque hay mucho camino por recorrer, sin caer en el enfrentamiento defensivo esgrimido por el feminismo radical y empezando por las mismas Mujeres. Por eso, este 8 de marzo, como cada año desde el siglo pasado, las Mujeres de todo el mundo levantarán la voz en un grito unísono. Las mujeres reclamarán sus Derechos Económicos, Sociales y Culturales, pedirán cese a la violencia, psicológica y sexual. En un entorno globalizado pugnarán por contener fenómenos como las desapariciones de mujeres, el tráfico de órganos físicos, la trata infantil el Ciberbullying y más. Toda mujer debe poder mirarse todos los días al espejo sin asustarse por los rescoldos de algún ácido o de algún golpe. Debe lucir sin miedo el candor de su coquetería, vestirse sin necesidad de tapar con la ropa moretones. El sagrado femenino en esencia es maternal y creativo, pleno en sabiduría. La mujer es sensible y perceptiva, trabajadora y maga para multiplicar su gasto diario en la familia. La mujer posee cualidades y virtudes que complementan y fortalecen el binomio yin y yang. ¿Por qué aniquilar su esencia? Si para Aristóteles la virtud de la mujer era el silencio, al parejo con la sumisión, en 2020, de Lilith a Eva la explosión femenina deberá cimbrar el universo.
Muchas gracias por este artículo. ¡Muy buena información!