OCTUBRE ROSA
POR: SARA CANSECO BRENA
Soy Sara Georgina Canseco Brena, tengo 44 años y quiero compartirles mi experiencia con el cáncer desde el punto de vista como mamá, esposa, hija, hermana, abogada, pero sobre todo como mujer.
Todo esto ha sido muy rápido, comenzó el 23 de agosto de este año, cuando me dí cuenta que al tocar mi seno izquierdo me sentí una “bolita” que no estaba antes ahí y supe que no era normal, por lo que de inmediato contacté a mi ginecóloga, quien me ordenó realizarme un ultrasonido de mamas, estudio que me hice ese mismo día y de la interpretación del mismo, me percaté que algo no estaba bien pues decía “CATEGORÍA BRADS 4 B. SOSPECHA DE MALIGNIDAD”. Me subí a mi auto y el miedo de apoderó de mí, pues lo primero que vino a mi mente es que se trataba de algo malo y que eso no podía pasarme a mí. Desde ese día ya nada volvió a ser igual.
A 24 horas del ultrasonido, concerté una cita con el Cirujano oncólogo quien realizó la orden del laboratorio para que se practicaran dos estudios importantes: Resonancia magnética y mastografía. Procedimiento que si bien fueron incómodos y dolorosos, eran necesarios para tener certeza en el diagnóstico.
Ya con los resultados de los estudios, acudí nuevamente con el cirujano oncólogo quien me dijo que sería necesario realizar una biopsia, porque les cuento que en la resonancia magnética ya no sólo se vieron dos nódulos en la mama izquierda, sino también un ganglio en la axila; a estas alturas –28 de agosto- ya me sentí agotada física y emocionalmente por la incertidumbre de lo que estaba sucediendo conmigo. No podía platicarle a nadie de mi familia, excepto a mi esposo quien estuvo conmigo desde el primer momento, situación que aumentaba mi estrés y mi ansiedad, ya que la relación con mis hijos Emilio Andrés y Moisés -ambos universitarios- es muy estrecha y sintió un nudo en la garganta cada vez que teníamos comunicación telefónica y no podía decirles qué me estaba sucediendo, obvio porque no quería preocuparlos de más.
Ya para este punto y con una biopsia en puerta, la siguiente en enterarse fue mi mamá, yo sabía que la iba a preocupar, pero también sus palabras y su temple me darían las fuerzas para seguir adelante, pues ella es una mujer con una fortaleza interminable al haber ya pasado por la inimaginable situación de perder a un hijo por cáncer linfático.
El 4 de septiembre me realizó la biopsia de corte de nódulo en mama, muestra que llevamos al laboratorio de patología para su estudio. Los resultados llegaron al correo electrónico de mi esposo, sin embargo, no pudo abrir el archivo adjunto y me lo envié vía whatsaap sin conocer su contenido, de manera inmediata que lo recibí, abrí el archivo y lo único que pude leer de todo el reporte fue el diagnóstico: “Carcinoma canicular infiltrante poco diferenciado, de alto grado, Scarff Bloom Richardson 8 con invasión vascular linfática, sin necrosis y sin microcalcificaciones”, es decir CÁNCER.
Me quedé en shock, paralizada, asustada, lo primero que viene a la mente con el cáncer es la muerte, y yo NO me quería morir, subí a mi recámara y me puse a llorar, de inmediato llegó mi esposo, me abrazó y me dijo: “saldremos de esta, haremos todo lo que se tenga que hacer y hasta lo imposible, te amo, cuenta conmigo”.
Por la tarde acudimos con el Oncólogo quien nos detalló el diagnóstico y el procedimiento a seguir: “mastectomía radical de la mama izquierda” y el retiro de dieciséis ganglios ”. Yo sin pensarlo más, de inmediato dije que sí, que hiciera lo que se tuviera que hacer para retirar el cáncer, cirugía que se programó para el 18 de septiembre, sólo necesito tiempo para presentar mi examen para concursar para Juez y lo más importante informarles en persona a mis hijos.
Llegó el difícil momento de decirles a mis hijos, no sabía por donde empezar así que sólo les dije “tengo cáncer”, pero no me voy a morir, mañana me operan y todo paso a paso estará bien.
La cirugía se realizó con éxito, con días buenos y otros peores, hay que estar muy fuertes mentalmente, y no dejarse caer por lo duro que es el tratamiento, preferible eso que morir de cáncer, yo llevo mi día a día de lo más normal posible.
Espero que mi experiencia con el cáncer mueva la conciencia de todas las mujeres que tienen miedo de realizar los estudios, gracias a Dios mi cáncer fue detectado en etapa 1, es decir muy a tiempo, sólo que fue muy agresivo por eso serán necesarios las quimios y radioterapias. Mujeres tóquense para que no les toque, no estamos solas y recuerden LA VIDA NO SE ACABA.